domingo, 5 de diciembre de 2010

Soñé y, al hacerlo, pensé que estaba en otro país, otro espacio. Al entrar por aquella puerta, vi un niño que prestaba atención mientras le hablaba la maestra. Por la mente de aquel pequeño, y sus compañeros, sólo había hambre de conocimiento; su estómago no interrumpía su deseo de estar en aquella aula.

Y la maestra, con esa sonrisa que hacía más placentera la docencia, enseñaba con amor y sin la preocupación que genera el tener que rendir el dinero de la quincena, para cumplir con la noble tarea de educarnos.

Posted on 17:46 by María Eugenia del Pozo

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viernes, 3 de diciembre de 2010

Según la procedencia de la persona es su manera de actuar. Hay quienes se dejan saludar con un beso, otros, aunque sean tus amigos desde hace mucho tiempo, no les agrada la idea de recibir un fuerte abrazo.

No obstante, yo soy feliz al sentirme querida y demostrar a otros cuanto les quiero. Desde que me levanto estoy abrazando a la gente que quiero. A veces me reservo ese derecho por diversas razones.

Posted on 9:57 by María Eugenia del Pozo

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domingo, 21 de noviembre de 2010

Desde pequeños mi madre nos hablaba de aquella creencia de que, cuando el varón come en carderos en lugar de un plato, el día de su boda llueve. Así que, cada vez que asisto a la celebración de algún matrimonio y llueve, suelo preguntar si el novio comía en carderos, donde normalmente los dominicanos preparamos los alimentos al fuego.

Mi hermano pequeño, al cual apodamos Santiago, siempre le ha gustado que le dejen su comida en el cardero. Ya sea avena, arroz, habichuela con dulce, o la masa para preparar la arepa, mi madre siempre se la reserva a mi hermanito en el cardero.

Posted on 17:08 by María Eugenia del Pozo

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lunes, 15 de noviembre de 2010

El hermano más pequeño de Teresita le dijo con gran emoción a su padre -Papi, Papi, adivina, te tengo una sorpresa- mantuvo sus manos detrás y gritó: “tarán”, le llevó una botella plástica de refresco vacía, que había recogido de la calle.

“Que risa me dió”, dijo Teresita, mientras compartíamos en la escalera del frente de su casa y me manifestaba la vergüenza que siente cuando su padre se detiene a “busear” en la basura, en busca de botellas plásticas pequeñas, para el semillero que tiene en el patio de su casa.

Don Duglas recoge las botellas, las divide en dos, le hecha tierra y las semillas de las plantas que sembrará en su pequeña finca, pero para mi amiga, ver a sus dos hermanitos, menores de siete años, ayudar a su padre a recoger los envases es “denigrante”.

Posted on 6:24 by María Eugenia del Pozo

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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Pero y ¿cuándo fue que pasó?, ahora soy feliz de otro modo, disfruto el contacto con otras almas nobles, respiro y me gusta cuando lo hago. Mi memoria es un mundo que exploro todos los días y sonrío.

Cierro los ojos, ¡cuantos pensamientos bellos llegan!. Aquella canción de la luna que entonamos, con gallos incluidos, camino a casa. Los chistes de mi abuela, mientras su mano me toca la frente.

Posted on 5:56 by María Eugenia del Pozo

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